Yoga Sūtras

Tercer capítulo: sobre las facultades excepcionales o Vibhūti Pāda

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Actualizado: febrero, 2026

 

 

Dhāraṇa, dhyāna y samādhi, componentes 6-8 de 8 (III.1-III.3)

deśa-bandhaḥ cittasya dhāraṇā

En estado de abstracción sensorial, la concentración es la fijación de la mente en un solo punto (III.1)

tatra pratyaya-eka-tānatā dhyānam

La meditación es el sostenimiento prolongado de las ideas que se presentan en el estado de concentración (III.2)

tad eva artha-mātra-nirbhāsaṃ sva-rūpa-śūnyaṃ-iva samādhiḥ

De esta forma, la meditación se transforma en samādhi cuando en la mente solo brilla el objeto y ésta se muestra como despojada de su propia naturaleza (III.3)

 

 

 

Saṃyama es la herramienta más sutil (III.4-III.6)

trayam ekatra saṃyamaḥ

Las tres prácticas juntas, es decir, concentración, meditación y samādhi, sobre un mismo objeto, constituyen la contemplación (III.4)

taj-jayāt prajñā-ālokaḥ

Con el dominio de la contemplación se obtiene la luz del conocimiento trascendental (III.5)

tasya bhūmiṣu viniyogaḥ

En la contemplación se progresa de forma gradual (III.6)

 

 

 

Lo interno es, en realidad, externo (III.7-III.8)

trayam antar-aṅgam pūrvebhyaḥ

Éste grupo de tres componentes es interno respecto de los cinco anteriores (III.7)

tat api bahiraṅgam nirbījasya

A su vez, incluso éste grupo es un componente externo respecto al samādhi sin semilla (III.8)

 

 

 

Contemplando los cambios sutiles (III.9-III.16)

vyutthāna-nirodha-saṃskārayoḥ abhibhava-prādur-bhāvau nirodha-kṣaṇa-citta-anvayaḥ nirodha-pariṇāmaḥ

La transformación inhibidora es un momento de quietud mental que surge cuando desaparecen las impresiones latentes activadoras [del estado mental ordinario] y aparecen las inhibidoras (III.9)

tasya praśānta-vāhitā saṃskārāt

La transformación inhibidora fluye con suavidad gracias a las impresiones latentes que son producto de la inhibición (III.10)

sarva-arthatā-ekāgratayoḥ kṣaya-udayau cittasya samādhi-pariṇāmaḥ

La transformación de la mente propia del samādhi se produce cuando se elimina completamente la distracción y surge la atención (III.11)

tataḥ punaḥ śānta-uditau tulya-pratyayau cittasya ekāgratā-pariṇāmaḥ

Por tanto, la transformación de la mente propia de la concentración en un punto se produce cuando las ideas que se reprimen y las que aparecen en la mente son similares (III.12)

etena bhūta-indriyeṣu dharma-lakṣaṇa-avasthā-pariṇāmā vyākhyātāḥ

Por analogía con esta última transformación, se explican los cambios en forma constitutiva, característica temporal y estado, respecto de los elementos materiales y los seres vivos (III.13)

śānta-udita-avyapadeśya-dharma-anupātī dharmī

La substancia inmutable es lo que permanece tras las formas pasada, presente y futura (III.14)

krama-anyatvam pariṇāma-anyatve hetuḥ

La diversidad en las secuencias de las formas que surgen es la razón para la diversidad en las transformaciones (III.15)

pariṇāma-traya-saṃyamāt atīta-anāgata-jñānam

Al efectuar la contemplación sobre las transformaciones de forma, característica temporal y estado, surge conocimiento del pasado y del futuro (III.16)

 

 

 

Experiencias con saṃyama (III.17-III.36)

śabda-artha-pratyayānām itaretara adhyāsāt saṃkaras tat-pravibhāga-saṃyamāt sarva-bhūta-rūta-jñānam

La natural confusión entre las palabras, sus objetos y sus representaciones mentales se debe a la superposición de unos sobre otros; al efectuar la contemplación sobre el discernimiento entre éstos confusos elementos, se logra conocimiento sobre el lenguaje común de todos los seres (III.17)

saṃskāra-sākṣāt karaṇāt pūrva-jāti-jñānam

A través de la percepción directa de las impresiones latentes, gracias a la contemplación, surge el conocimiento de las vidas anteriores (III.18)

pratyayasya para-citta-jñānam

A través de la contemplación del pensamiento que surge en el yogui cuando observa a otra persona, se obtiene la comprensión de su mente (III.19)

na ca tat-sālambanaṃ tasya-aviṣayī-bhūtatvāt

Pero la comprensión de otra mente no tiene como objeto sus pensamientos junto con su correspondiente objeto, a causa de su naturaleza no objetiva (III.20)

kāya-rūpa-saṃyamāt tat grāhya-śakti-stambhe cakṣuḥ prakāśa-asaṃprayoge antardhānam

La invisibilidad se logra al efectuar la contemplación sobre la propia forma corporal, una vez que se desconecta la mirada de los otros de la luz reflejada por dicha forma y se detiene así la posibilidad de ser visto (III.21)

sopakramaṃ nirupakramaṃ ca karma tat saṃyamāt aparānta-jñānam ariṣṭebhyaḥ vā

Al efectuar la contemplación sobre las acciones de efectos inmediatos y retardados, o también a través de algún presentimiento, se logra conocimiento sobre el momento de la muerte (III.22)

maitrī ādiṣu balāṇi

Al efectuar la contemplación sobre la amabilidad y otras cualidades similares, se logra reforzar la cualidad correspondiente (III.23)

baleṣu hasti-bala-ādīni

Al efectuar la contemplación sobre diversas fuerzas, se logra fuerza comparable a la del elefante y otras de forma similar (III.24)

pravṛtti-āloka-nyāsāt sūkṣma-vyavahita-viprakṛṣṭa-jñānam

Enfocando la luminosidad de la intensa percepción sobre cualquier objeto, se logra conocimiento de lo sutil, lo oculto y lo distante en ese objeto (III.25)

bhuvana-jñānaṃ sūrye saṃyamāt

Al efectuar la contemplación sobre el sol, se logra el conocimiento del cosmos (III.26)

candre tārā-vyūha-jñānam

Al efectuar la contemplación sobre la luna, se logra el conocimiento del ordenamiento estelar (III.27)

dhruve tat gati-jñānam

Al efectuar la contemplación sobre la estrella polar, se logra el conocimiento del movimiento de las estrellas (III.28)

nābhi-cakre kāya-vyūha-jñānam

Al efectuar la contemplación sobre el centro energético del vientre, se logra el conocimiento del sistema corporal (III.29)

kaṇṭha-kūpe kṣut-pipāsā-nivṛttiḥ

Al efectuar la contemplación sobre la cavidad de la garganta, se eliminan las sensaciones de hambre y sed (III.30)

kūrma-nāḍyāṃ sthairyam

Al efectuar la contemplación sobre el conducto de la tortuga, se logra estabilidad (III.31)

mūrdha-jyotiṣi siddha-darśanam

Al efectuar la contemplación sobre la luz localizada en la coronilla, se logra visión similar a la de los seres perfectos (III.32)

prātibhād vā sarvam

O todo conocimiento de similar naturaleza a los anteriores, mediante la contemplación en el proceso de iluminación espontánea (III.33)

hṛdaye citta-saṃvit

Al efectuar la contemplación sobre el corazón se logra comprender la naturaleza de la mente (III.34)

sattva-puruṣayoḥ atyanta-asaṃkīrṇayoḥ pratyaya-aviśeṣaḥ bhogaḥ para-arthāt sva-artha-saṃyamāt puruṣa-jñānam

La experiencia humana es un conocimiento que no distingue entre el “sí-mismo-esencial”, completamente puro, y el intelecto puro; al efectuar la contemplación sobre lo que existe para sí mismo, distinto de lo que existe como objeto para otro, se logra el conocimiento del reflejo del “sí-mismo-esencial” en la mente (III.35)

tataḥ prātibha-śrāvaṇa-vedana-ādarśa-āsvāda-vārttā jāyante

Como resultado del conocimiento del reflejo del “sí-mismo-esencial” en la mente, se producen destellos de iluminación en relación con el oído, tacto, vista, gusto y olfato (III.36)

 

 

 

¿Qué hacer con las experiencias? (III.37)

te samādhau upasargāḥ vyutthāne siddhayaḥ

Estos destellos de iluminación en relación con los sentidos suponen un obstáculo para el samādhi sin semilla, pero perfeccionan el estado de conciencia ordinario (III.37)

 

 

 

Más sobre saṃyama (III.38-III.48)

bandha-kāraṇa-śaithilyāt pracāra-saṃvedanāt ca cittasya para-śarīra-āveśaḥ

También se debilita la causa del apego al propio cuerpo y se comprende el mecanismo de proyección mental; entonces es posible la penetración de la mente en otro cuerpo (III.38)

udāna-jayāt jala-paṅka-kaṇṭaka-ādiṣu asaṅgaḥ utkrāntiḥ ca

Con el dominio de la energía ascendente, se logran poderes extraordinarios como la proyección fuera del cuerpo en la muerte voluntaria y el no sentirse afectado por los productos de deshecho del cuerpo: la orina y el sudor, las heces, los cabellos y las uñas, etcétera (III.39)

samāna-jayāt jvalanam

Con el dominio de la energía reguladora se logra luminosidad incandescente para el cuerpo (III.40)

śrotra-ākāśayoḥ saṃbandha-saṃyamāt divyaṃ śrotram

Al efectuar la contemplación sobre la relación entre el espacio y el sentido del oído se logra audición excepcional (III.41)

kāya-ākāśayoḥ saṃbandha-saṃyamāt laghu-tūla-samāpatteḥ ca ākāśa-gamanam

Al efectuar la contemplación sobre la relación entre el espacio y el cuerpo, y mediante la fusión mental con la ligereza del algodón, se logra atravesar el espacio (III.42)

bahir akalpitā vṛttir mahā-videhā tataḥ prakāśa-āvaraṇa-kṣayaḥ

En consecuencia, surge la actividad externa instintiva de la mente, conocida como el profundo estado mental sin conexión corporal; con él desaparece el velo que oculta la luz interior (III.43)

sthūla-svarūpa-sūkṣma-anvaya-arthavattva-saṃyamāt bhūta-jayaḥ

Al efectuar la contemplación sobre la forma física, la naturaleza esencial, la forma sutil, su interconexión y la finalidad de los elementos, se logra el dominio de esos mismos elementos (III.44)

tataḥ aṇima-ādi-prādurbhāvaḥ kāya-saṃpad tat-dharma-anabhighātaḥ ca

En consecuencia, a raíz del dominio de los elementos, surgen facultades extraordinarias como la de volverse diminuto y otras similares, la perfección del cuerpo y la no afectación por sus constituyentes (III.45)

rūpa-lāvaṇya-bala-vajra-saṃhananatvāni kāya-saṃpat

La perfección corporal se traduce en belleza de forma, elegancia de movimientos, fuerza y resistencia extrema (III.46)

grahaṇa-svarūpa-asmitā-anvaya-arthavattva-saṃyamāt indriya-jayaḥ

Al efectuar la contemplación sobre el proceso de percepción, la naturaleza esencial, la individualidad, su interconexión y su finalidad, se logra el dominio los sentidos (III.47)

tataḥ manas-javitvaṃ vikaraṇa-bhāvaḥ pradhāna-jayaḥ ca

Así, con este dominio, el yogui logra capacidad de moverse con la rapidez del pensamiento, independencia de los sentidos y conquista de la naturaleza primera (III.48)

 

 

 

Renunciación y liberación (III.49-III.51)

sattva-puruṣa-anyatā-khyāti-mātrasya sarva-bhāva-adhiṣṭhātṛtvaṃ sarva-jñātṛtvaṃ ca

La mente, en cuanto logra el “conocimiento-de-la-diferencia” entre el puro intelecto y el “sí-mismo-esencial”, adquiere supremacía sobre todos los estados de existencia y conocimiento total (III.49)

tad-vairāgyāt api doṣa-bīja-kṣaye kaivalyam

A través del desapego incluso del “conocimiento-de-la-diferencia” entre el puro intelecto y el “sí-mismo-esencial”, una vez destruida la fuente de la imperfección, se logra el estado de soledad trascendental (III.50)

sthāni-upanimantraṇe saṅga-smaya-akaraṇaṃ punar aniṣṭa-prasaṅgāt

Estar bien considerado socialmente o por seres superiores, no debe ser causa de orgullo o apego, pues pueden volver a surgir inclinaciones indeseables (III.51)

 

 

 

La discriminación más elevada (III.52-III.55)

kṣaṇa-tat-kramayoḥ saṃyamād vivekajaṃ jñānam

Para evitar lo anterior hay que efectuar la contemplación sobre un instante y su sucesión por el instante siguiente, logrando así la sabiduría que nace del discernimiento (III.52)

jāti-lakṣaṇa-deśaiḥ anyatā anavacchedāt tulyayoḥ tataḥ pratipattiḥ

De ahí, de esa sabiduría, se deriva el “conocimiento-de-la-diferencia” entre objetos similares, ya que su diferencia no es discernible por medio del condicionamiento externo, las características sujetas al paso del tiempo y la posición en el espacio (III.53)

tārakaṃ sarva-viṣayam sarvathā-viṣayam akramam ca iti viveka-jaṃ jñānam

Y de esta manera, la sabiduría que nace del discernimiento es el conocimiento liberador respecto de todas las cosas, en todo momento y de forma instantánea (III.54)

sattva-puruṣayoḥ śuddhi-sāmye kaivalyam iti

Cuando el puro intelecto y el “sí-mismo-esencial” alcanzan idéntica pureza, surge el aislamiento trascendental de la pura observación (III.55)

 

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