Patañjalayogaśāstravivaraṇa
I.35
Comentarios
sobre el pātañjalayogaśāstra de Patanjali, por Śaṅkara
SAMĀDHI PĀDA | Sādhana
Pāda | Vibhūti
Pāda | Kaivalya
Pāda
Actualizado: octubre, 2025
O bien, la
mente es conducida hacia la estabilidad mediante el logro de la percepción extraordinaria de un objeto sutil
viṣayavatī vā pravṛttir
utpannā manasaḥ sthiti-nibandhanī
Cuando se
consigue la concentración (dhāraṇā) en la punta de la nariz, se
produce una extraordinaria percepción olfativa; en
la punta de la lengua, gustativa; en el paladar, visual; en el centro de la
lengua, táctil; en la raíz de la lengua, auditiva. Al producirse estas
extraordinarias percepciones, la mente consigue estabilidad, supera las dudas y
se constituye como un medio para el conocimiento que surge en samādhi
(samādhi-prajñā).
Del mismo modo,
al desarrollar percepciones extraordinarias orientadas hacia objetos tales como la luna, el sol, un planeta, piedras
preciosas o rayos de luz, debe considerarse que tales actividades se
apropian realmente de los objetos.
Incluso
si, efectivamente, se conoce la esencia de los objetos como realmente son a
través de los textos sagrados y por la inferencia o incluso gracias a la
enseñanza de los maestros, ya que todos
estos tienen el poder de revelar los objetos como son, no es menos verdad que
siguen siendo incomprensibles en la medida en que una parte de todas estas
cosas reveladas por la tradición no se conocen a través de los sentidos.
Además, todo esto no permite una comprensión definitiva
de realidades más sutiles como la liberación. Por ello, con vistas
únicamente a fortalecer la confianza del practicante respecto de las
escrituras, la inferencia y las indicaciones prodigadas por los maestros, es
necesario que un objeto concreto se convierta realmente para el practicante en
objeto de percepción.
O bien, la mente es conducida hacia la
estabilidad mediante el logro de la percepción extraordinaria de un objeto
sutil. Se trata de la percepción yóguica de algún objeto como la fragancia,
por ejemplo, cuando se convierte en objeto de meditación. Entonces, surge la
conciencia directa (saṃvedana) de esa fragancia.
Para
el yogui que está practicando yoga, que experimenta las sensaciones
directamente, la percepción es la primera conciencia directa, y le otorga
confianza, creando entusiasmo por la práctica del yoga; es como la aparición
del humo cuando se frota madera para crear fuego. Tal percepción lo llena de
alegría debido a la confianza que crea, y hace que su mente se estabilice.
Cuando se consigue la concentración en la
punta de la nariz, se produce una extraordinaria percepción (saṃvit)
olfativa, una experiencia de fragancia deliciosa surge y continúa, de forma
parecida al contacto ordinario de los sentidos. Esta es la percepción olfativa.
Así con la lengua y otros lugares de concentración. Al producirse estas extraordinarias percepciones, la mente consigue
estabilidad, supera las dudas y se constituye como un medio para el
conocimiento que surge en samādhi.
Las
formas de objetos tales como la luna, el sol, un planeta, piedras preciosas o
rayos de luz, etc., surgen ante quien está concentrando su mente en ellas, o
espontáneamente cuando la meditación sobre el loto del corazón es inestable (vaiṣamya), y no es menos verdad que siguen siendo
incomprensibles en la medida en que una parte de todas estas cosas reveladas
por la tradición no se conocen a través de los sentidos.
Incluso si, efectivamente, se conoce la
esencia de los objetos como realmente son a través de los textos sagrados y por
la inferencia o incluso gracias a la enseñanza de los maestros, son hechos
reales, y no hay incertidumbre acerca de ellos, en la medida en que no hay
enseñanza contradictoria, no es menos
verdad que siguen siendo incomprensibles en la medida en que una parte de todas
estas cosas reveladas por la tradición no se conocen a través de los sentidos,
hasta que haya una percepción directa (pratyakṣa) de algo que
ellos hayan mostrado. Todo esto no
permite una comprensión definitiva de realidades más sutiles como la
liberación. Por ello, con vistas únicamente a fortalecer la confianza del
practicante respecto de las escrituras, la inferencia y las indicaciones
prodigadas por los maestros, es necesario que un objeto concreto se convierta
realmente para el practicante en objeto de percepción.
En
consecuencia, todos los objetos más sutiles como la liberación son estimados
con confianza. Es solamente con este fin que se aconseja la purificación de la
mente.
En cuanto a las
concentraciones de la mente (practicadas hasta ahora) que no han sido
dominadas, cuando haya surgido la conciencia de dominio con respecto a los
objetos, será capaz de percibir directamente (y por lo tanto dominar) todas los
demás. Entonces la fe, la energía, la memoria y el samādhi le llegarán sin
obstáculos.
En consecuencia, todos los objetos más
sutiles como la liberación son estimados con confianza. Es solamente con este
fin que se aconseja la purificación de la mente comenzando con la amabilidad y la compasión (sūtra I.33) hasta el dominio, desde las últimas partículas
atómicas hasta la máxima magnitud (sūtra I.40); el
entrenamiento se establece en la sección que comienza con las restricciones,
las observancias, la postura, etc. (sūtra II.29).
En
resumen: al emprender una de las prácticas enseñadas en esta sección, se
perciben directamente los objetos; con esto, se eliminan dudas y se establece
firmemente la fe en las enseñanzas hasta llegar a objetos sutiles como la
liberación, se calman los procesos mentales extravertidos y se logra el
desapego denominado conciencia de dominio. Entonces será capaz de experimentar
directamente todo lo enseñado en el tercer capítulo, comenzando con las tres
transformaciones (pasado, presente y futuro), ya sea para alcanzar conocimiento
o poder. Este es el propósito de enseñar este entrenamiento mental aquí, como
ha explicado el comentador.